Un depósito de combustible engomado es una de las causas más habituales de que una desbrozadora que “el año pasado iba perfecta” ahora dé tirones, se quede sin fuerza a pleno gas o directamente no arranque. La solución es sencilla, pero hay que hacerla bien: un simple enjuague con combustible fresco solo remueve el lodo de sitio, no lo elimina.
Por qué los depósitos de combustible se engoman
La gasolina y la mezcla de 2 tiempos no se mantienen estables para siempre. Si se dejan reposar, sobre todo en un cobertizo caliente o durante todo un invierno, las fracciones más ligeras se evaporan primero y el etanol habitual en la gasolina moderna absorbe humedad del aire. Lo que queda es un residuo más espeso y oscuro que se oxida hasta formar un barniz pegajoso en las paredes del depósito, en el filtro de recogida y, con el tiempo, en el carburador. El aceite de 2 tiempos que se separa de la mezcla vieja añade más suciedad al asunto, dejando una película gomosa que atrapa polvo y suciedad que entra por el respiradero.
| Causa | Qué deja como residuo | Con qué rapidez se forma |
|---|---|---|
| Combustible en el depósito más de 2-3 meses | Fina película de barniz en las paredes | Lenta pero constante |
| Combustible en el depósito durante todo un invierno (6+ meses) | Lodo espeso, filtro de recogida engomado | Considerable |
| Rellenar varias veces con combustible viejo sobre otro viejo | Barniz en capas, color más oscuro | Gradual, fácil de pasar por alto |
| Combustible con etanol contaminado o muy viejo | Sedimento granuloso, separación de agua en el fondo | Más rápida en almacenamiento húmedo |
| Respiradero del depósito dañado o ausente | Entra más humedad y suciedad | Variable, a menudo pasa desapercibido |
Ventilación y seguridad frente al fuego. Haz este trabajo al aire libre o en un espacio bien ventilado, lejos de cualquier chispa, piloto de gas o llama abierta. El vapor de gasolina pesa más que el aire y se acumula en zonas bajas: no lo hagas en un sótano cerrado ni cerca de una caldera.
Paso 1: vaciar el combustible viejo por completo
- Coloca la máquina sobre una superficie estable y nivelada, con el tapón del depósito accesible y un recipiente adecuado debajo.
- Quita el tapón de combustible y, si el depósito tiene un tubo, desconecta la línea de combustible por el extremo del carburador (pínzala o tapónala provisionalmente para evitar goteos) en lugar de tirar de ella desde dentro del depósito.
- Inclina la máquina con cuidado para verter el combustible por la boca de llenado en un recipiente hermético, o usa un sifón manual por la boca si la geometría hace incómodo verter directamente.
- Saca todo lo que puedas, ponla de pie un momento y vuelve a inclinarla: sorprende la cantidad que queda acumulada en una esquina baja o un resalte dentro del depósito.
- Deshazte del combustible viejo en un punto limpio de residuos peligrosos o un taller que acepte combustible usado: nunca lo tires por un desagüe ni al suelo.
Paso 2: revisar y sacar el filtro de recogida
El filtro de recogida está en el extremo de la línea de combustible dentro del depósito, normalmente como un pequeño disco poroso o un cilindro de malla con peso para que se mantenga cerca del fondo. Suele ser lo primero que se obstruye cuando el combustible se degrada, y un filtro taponado deja al motor sin alimentación exactamente igual que un carburador sucio: tirones bajo carga, se cala a pleno gas o no mantiene el ralentí.
- Métete por la boca de llenado con unos alicates de punta larga, o usa un trozo de alambre rígido doblado en gancho, para sacar el filtro y la línea.
- Observa el filtro: uno en buen estado tiene un color tostado claro o gris y deja pasar el aire con facilidad si soplas suavemente a través de él; uno obstruido se ve oscuro, se nota rígido o apenas deja pasar el aire.
- Si está descolorido, agrietado u obstruido, cámbialo: los filtros son baratos y no compensa intentar limpiarlos y reutilizarlos una vez endurecidos.
- Revisa también la propia línea de combustible por dentro, buscando esa misma película de barniz; si se ve recubierta de residuo en vez de transparente, cámbiala mientras estás en ello.
Paso 3: limpiar el interior del depósito
Con el depósito vacío y el filtro y la línea fuera de en medio, ataca el residuo de las paredes.
- Echa una pequeña cantidad de mezcla fresca de 2 tiempos o gasolina limpia, la suficiente para cubrir el fondo unos 20-30 mm.
- Tapa la boca de llenado (o sujétala con un dedo enguantado) y agita con energía, inclinando el depósito en distintos ángulos para que el combustible bañe todas las paredes y llegue a esquinas y resaltes.
- Vierte el combustible de lavado en tu recipiente de residuos y obsérvalo: si sigue turbio o arrastra escamas visibles, repite con una tanda nueva.
- Para el barniz más resistente que el lavado con combustible no consigue quitar, añade un pequeño chorro de limpiacarburadores al combustible de lavado, agita y déjalo reposar unos minutos antes de vaciarlo; no dejes limpiacarburadores puro y sin diluir en contacto con el plástico del depósito durante mucho rato, porque puede atacar el material y las juntas internas.
- Repite el paso del lavado con combustible al menos una vez más después de usar limpiacarburadores, para asegurarte de que no queda ningún residuo de limpiador antes de rellenar con combustible bueno.
- En depósitos con una abertura suficientemente ancha, unos trapos limpios y secos sujetos al extremo de un alambre o una herramienta larga y fina ayudan a frotar el lodo visible directamente sobre las paredes: no dejes pelusa ni hilos del trapo dentro.
- Deja el depósito boca abajo sobre papel de cocina limpio unos minutos para que escurra y se seque bien al aire antes de volver a montarlo.
No uses agua, lavavajillas ni desengrasantes domésticos genéricos dentro de un depósito de combustible. El agua no se mezcla con el combustible y deja gotas que provocan justo los problemas de funcionamiento que intentas solucionar, y el residuo de detergente contamina el combustible fresco de la misma manera.
Paso 4: revisar el respiradero del depósito
Todo depósito de combustible necesita respirar: a medida que se extrae combustible, tiene que entrar aire, ya sea por un tapón ventilado o por una válvula de respiración independiente, o el depósito genera un vacío que deja sin alimentación al motor incluso con el depósito limpio y el filtro en buen estado. Un respiradero obstruido o dañado produce síntomas idénticos a los de un filtro de recogida sucio, así que revísalo ya que estás con esto.
- Con el tapón quitado, comprueba que el orificio de ventilación del propio tapón no esté taponado con residuo de combustible seco o suciedad; límpialo con cuidado con un alfiler fino si hace falta.
- Si la máquina usa una válvula de respiración independiente montada en la pared del depósito, comprueba que no esté atascada cerrada por el mismo barniz que afecta al resto del depósito; un toque suave con un alambre fino (sin forzar) debería confirmar que se mueve con libertad.
- Vuelve a poner el tapón y, con el depósito vacío, aprieta suavemente la pared del depósito (en máquinas con depósito de plástico flexible): debería recuperar su forma sola en uno o dos segundos; si se queda hundida, el respiradero no funciona.
Paso 5: volver a montar y repostar
- Vuelve a montar el filtro de recogida (nuevo o limpio y verificado) en la línea de combustible, y empuja la línea a fondo sobre su racor dentro del depósito.
- Reconecta la línea de combustible por el extremo del carburador, comprobando que queda bien asentada sobre el racor con lengüeta.
- Rellena con combustible fresco y bien mezclado: en máquinas de 2 tiempos, respeta la proporción indicada en la propia máquina o en el manual (habitualmente 25:1 o 50:1 según el motor; usar la proporción equivocada trae sus propios problemas, así que no vayas a ojo).
- Ceba la pera de cebado si la lleva, y arranca la máquina al aire libre, comprobando que no hay fugas en el tapón, en los racores de la línea ni en la junta durante los primeros minutos de funcionamiento.
- Déjala funcionar unos minutos variando el acelerador para confirmar que responde bien y sin tirones, lo que confirma que el filtro y el respiradero funcionan correctamente.
Lista de comprobación: ¿está limpio, o hace falta algo más?
- El combustible vaciado sale claro, sin turbidez, escamas ni sedimento granuloso.
- El filtro de recogida tiene un color claro, es flexible y deja pasar el aire con facilidad al soplar.
- La línea de combustible dentro del depósito se ve limpia, sin una película oscura.
- Las paredes del depósito, revisadas con una linterna por la boca de llenado, muestran plástico o metal desnudo, no un brillo pegajoso.
- El respiradero (del tapón o la válvula independiente) se mueve libremente y no está obstruido por residuos.
- La máquina arranca, mantiene el ralentí y aguanta a pleno gas sin tirones con el combustible fresco.
Cuándo acudir a un taller
Si ya has limpiado el depósito, has puesto un filtro nuevo y has confirmado que el respiradero está libre, pero la máquina sigue dando tirones o se queda sin fuerza al acelerar, es probable que el barniz ya haya llegado al carburador; eso es otro trabajo aparte, que requiere desmontar y limpiar el carburador, no repetir la limpieza del depósito. Del mismo modo, si el depósito en sí está manchado, quebradizo o muestra una grieta fina una vez vacío, o si no te ves con confianza para llegar al filtro de recogida y la línea sin dañar la junta por donde pasan a través de la pared del depósito, un taller de pequeño motor puede hacer el desmontaje como es debido, en lugar de arriesgarte a un montaje precipitado que vuelva a meter una fuga o una entrada de aire en el racor.