Un motor que prende, funciona dos o tres segundos y luego se apaga no tiene un problema de arranque, sino de aporte de combustible. Tiene el combustible justo que había en la cuba del carburador para encender una vez, y después lo que debería alimentarlo deja de funcionar. Es una vía de fallo distinta a la de un motor que no arranca en absoluto, y normalmente se acota rápido si lo repasas en orden.
La seguridad primero. Pon el interruptor de parada en apagado antes de cualquier comprobación, deja que un motor caliente se enfríe unos minutos antes de tocar el silenciador o el carburador, y nunca trabajes en el sistema de combustible cerca de una llama abierta o un calefactor encendido.
Por qué “arranca y se apaga” es distinto de “no arranca”
Si el motor llega a encender, ya sabes que hay chispa y compresión: la parte eléctrica y la culata están bien. El problema está en algún punto entre el depósito y la cámara de combustión: algo deja pasar combustible en el primer estallido y luego lo corta. Eso apunta a cinco sospechosos, más o menos en el orden en que cada uno suele resultar ser la causa.
1. Filtro de admisión de combustible obstruido
Dentro del depósito, el tubo de combustible termina en un pequeño filtro de fieltro o malla (a veces llamado “criba de combustible”) sumergido en el propio combustible. El combustible viejo deja un residuo pegajoso, y la suciedad de una lata de combustible sucia queda atrapada ahí con el tiempo. Cuando está parcialmente obstruido, el motor puede aspirar el combustible suficiente para arrancar con lo que hay en la cuba del carburador, y se cala en el momento en que esa reserva se agota porque el filtro no da abasto.
La solución:
- Vacía el depósito, o consúmelo hasta el nivel más bajo posible con seguridad.
- Saca el filtro por el cuello de llenado con un trozo de alambre doblado (sirve una percha).
- Inspecciónalo: debería verse pálido y blando. Si está descolorido, rígido o quebradizo, está acabado.
- Sustitúyelo. Es una pieza barata, normalmente entre 2 y 5 €, y una inversión mínima para evitar que este mismo fallo se repita.
Mientras lo tienes fuera, revisa también el propio tubo de combustible por si tiene grietas o un doblez: un tubo parcialmente colapsado priva de combustible al motor igual que un filtro obstruido.
2. Respiradero del depósito obstruido
Este es el fallo que más se pasa por alto porque nada parece estar mal. El tapón de combustible tiene un pequeño orificio de ventilación o una válvula unidireccional que deja entrar aire al depósito a medida que se extrae combustible. Si está obstruido —por residuos de combustible reseco, suciedad o una junta hinchada— el depósito genera un vacío a medida que sale combustible. En pocos segundos ese vacío es lo bastante fuerte como para detener el flujo de combustible, y el motor se apaga como si se hubiera quedado sin nada.
La solución: la prueba de aflojar el tapón
- Arranca el motor con normalidad.
- En cuanto empiece a fallar (o justo después de que se apague, y vuelvas a arrancarlo), afloja el tapón de combustible entre media y una vuelta completa: lo justo para romper el sellado, sin quitarlo.
- Si el motor se recupera, funciona más tiempo, o arranca y sigue funcionando con el tapón flojo, has confirmado un respiradero obstruido.
Si ese es el resultado, la solución es limpiar el orificio de ventilación con un alambre fino o un chorro de aire comprimido, o sustituir directamente el tapón si tiene una válvula unidireccional moldeada, ya que esas normalmente no se pueden reparar. Los tapones de combustible son baratos (entre 5 y 12 € aproximadamente) y es un cambio de cinco minutos.
Nunca hagas funcionar la máquina durante periodos largos con el tapón deliberadamente flojo como solución provisional: está bien para una prueba diagnóstica de 10 segundos, pero dejarlo flojo en uso normal permite que se derrame y evapore combustible, y que entren agua y suciedad en el depósito.
3. Estárter que queda parcialmente cerrado
Si la palanca del estárter no ha vuelto del todo a la posición de marcha —porque está dura, el muelle de retorno está débil, o simplemente se golpeó al arrancar—, el motor funciona con una mezcla demasiado rica. Puede prender y mantenerse al ralentí un par de segundos con esa mezcla rica en la garganta del carburador, y luego apagarse al ahogarse o al volverse la mezcla demasiado rica para sostener la combustión.
La solución: confirma que la palanca del estárter se mueve con suavidad hasta la posición de marcha completamente abierta y se mantiene ahí por su propia tensión de muelle. Si está dura o no vuelve por sí sola, hay que liberar o sustituir la varilla o el muelle: es un trabajo rápido, pero no lo ignores, porque seguirá provocando exactamente este mismo síntoma.
4. Surtidor de baja velocidad (ralentí) del carburador sucio
El circuito de baja velocidad es el que alimenta al motor en ralentí y justo por encima de él, precisamente la ventana en la que se encuentra un arranque recién hecho antes de abrir el acelerador. Si ese surtidor, o el conducto de la aguja L (baja velocidad), está parcialmente engomado con barniz de combustible viejo, el motor puede aspirar combustible suficiente para prender una vez y luego quedarse sin aporte porque el circuito de baja velocidad no da suficiente caudal para mantenerlo en marcha.
La solución: esto es una limpieza real del carburador, no un arreglo rápido. Desmonta el carburador, despiézalo según el manual de tu modelo, y limpia los surtidores y conductos con limpiador de carburadores y alambre fino (nunca los taladres: agrandarás el orificio y arruinarás la dosificación). Si la máquina ha estado parada con combustible viejo durante el invierno, da por hecho que este es el fallo aunque el respiradero y el filtro salgan limpios en la comprobación.
Para los tornillos de ajuste en sí —dónde fijar los tornillos L, H y T una vez limpio el carburador— consulta nuestra guía sobre el ajuste del carburador; eso es un trabajo aparte de la limpieza en sí.
No intentes compensar un surtidor engomado enroscando la aguja L más allá o más acá del rango que marca el manual. Enmascararás el síntoma en un régimen de acelerador y lo empeorarás en otro.
5. Fuga de aire en los retenes del cárter
Menos frecuente, pero conviene tenerlo en cuenta si las cuatro primeras comprobaciones salen todas limpias. Los retenes del cigüeñal (y la junta del cárter) mantienen correcta la presión del cárter del motor de 2 tiempos, que es lo que en realidad arrastra la mezcla de combustible a través del carburador en cada revolución. Un retén con fuga deja entrar aire extra, empobreciendo la mezcla de forma impredecible: el motor puede prender con el combustible que ya está en la garganta y luego apagarse porque la fuga altera la acción de bombeo necesaria para aspirar la siguiente carga.
Cómo sospechar de ello: al motor le cuesta mantenerse en marcha a cualquier régimen, no solo al ralentí; también puede ralentizarse de forma errática o embalarse por sí solo incluso después de calentar. Un ralentí irregular o inconsistente junto con las paradas es una buena pista.
La solución: esto requiere un diagnóstico adecuado: una prueba de vacío/presión en el cárter, o una prueba de humo, realizada por alguien con el manómetro adecuado para un motor pequeño de 2 tiempos. No es una reparación de garaje: confirmar una fuga implica, como mínimo, desmontar el volante y posiblemente separar el cárter, un trabajo para un distribuidor o un especialista en motores pequeños. Sustituir un retén de cigüeñal suele costar entre 40 y 80 € de mano de obra más piezas en una máquina doméstica.
Orden de diagnóstico y pruebas rápidas
Repasa esto en este orden: lo más barato y probable primero:
| Comprobación | Tiempo necesario | Qué lo confirma |
|---|---|---|
| Aflojar el tapón de combustible en marcha | 10 segundos | El motor se recupera o funciona más tiempo → respiradero obstruido |
| Posición de la palanca del estárter | 10 segundos | La palanca no vuelve del todo a marcha → fallo del estárter |
| Filtro de combustible en el depósito | 5 minutos | Filtro descolorido, rígido u obstruido |
| Estado del tubo de combustible | 2 minutos | Tubo agrietado, doblado o colapsado |
| Filtro de aire | 1 minuto | Muy obstruido de polvo o hierba |
| Surtidor de baja velocidad del carburador | 30-60 minutos | Solo se detecta desmontando y limpiando el carburador |
| Retenes del cárter | Diagnóstico de distribuidor | Ralentí errático, dificultad para mantener cualquier régimen, confirmado por prueba de presión |
La prueba de aflojar el tapón no cuesta nada y lleva diez segundos, así que hazla siempre primero: confirma el respiradero al instante o lo descarta por completo, y es la causa más comúnmente pasada por alto de este mismo síntoma.
Cuándo acudir a un distribuidor
Lleva la máquina al taller si la prueba del tapón flojo y las comprobaciones del filtro y el estárter salen todas limpias pero el fallo persiste: eso apunta al surtidor del carburador o a los retenes del cigüeñal, y tanto un despiece completo del carburador como una reparación de retenes exigen herramientas y experiencia que merece la pena pagar en lugar de andar adivinando. Acude también a un distribuidor si el comportamiento del motor cambia tras tus comprobaciones —se embala de forma impredecible, no mantiene ningún régimen estable, o da petardeos—, ya que eso es coherente con el escenario de fuga de aire del apartado 5, y no algo que convenga seguir probando y arrancando en casa.
Lista de comprobación rápida
- Afloja el tapón de combustible una vuelta mientras funciona o justo después de que se apague: confirma o descarta el respiradero en segundos.
- Saca e inspecciona el filtro de combustible del depósito; sustitúyelo si está descolorido o rígido.
- Confirma que la palanca del estárter vuelve del todo a marcha por su propio muelle.
- Comprueba que el filtro de aire no esté muy obstruido.
- Si todo lo anterior está limpio, prevé una limpieza del carburador antes de suponer algo más grave.
- Un ralentí errático o un motor que no mantiene ningún régimen estable tras las comprobaciones anteriores apunta a los retenes del cigüeñal: eso es un diagnóstico de distribuidor, no una reparación casera.